Aurelio Montes B.: El guardián incombustible

30 de Abril de 2017

No hay embate que haya doblegado el porte y las ganas de Aurelio Montes Baseden. El único socio fundador que va quedando de viña Montes, asume que está en una posición de guía espiritual y que la enología ya es casi terreno de su hijo homónimo. Inclaudicable, sigue liderando una viña de la que se siente más orgulloso que nunca.

 

Con su voz ronca, su pelo rubio encanecido, su preciosa chaqueta de gamuza, Aurelio Montes Baseden parece tan bien como siempre. Y aunque en la intimidad demuestra lo doloroso de los golpes de la vida, es enfático en pedir que en esta entrevista no salga nada de todolo que ha vivido él y su familia en los últimos años. “No estoy para el circo ni para lástimas”. El próximo año Viña Montes cumple 30 años, y ya comienza a celebrarlos con giras que Aurelio Montes B. y Aurelio Montes del Campo han realizado por distintos puntos del mundo y que los tendrá también en Chile, contando la historia de una marca que no solo es admirada en Chile, y que, por estos días está por abrir el nuevo restaurante de viña Montes en Apalta bajo la asesoría del famoso cocinero argentino, Francis Mallmann.

 

-¿Cómo lo pillan a usted y a Viña Montes estos 30 años?

A mi me pilla con mucha energía a pesar de los embates de la vida, sigo siendo muy intruso en términos técnicos. Sigo siendo el Presidente de la viña…

 

-¿Y el director técnico?

Mira, yo he querido trascender un poco de ese cargo. Quiero mirar a la viña desde todos sus ámbitos y no solo desde lo técnico, además que quiero darle el espacio que se merece Aurelio junior.

 

-Entonces, ¿es hoy su hijo quien comanda la enología de Montes?

Sí, pero eso no significa que yo me haya alejado. Sigo degustando con Aurelio y con el team y discutimos las políticas. Me gustaría que nos vieran como partners de enología, donde discutimos todo.

 

-Una suerte de guía espiritual

Tú sabes que Douglas (Murray) que era genial, se puso en su tarjeta “Guardian of the Spirits” y cuando murió le dije en su funeral que yo recogía ese título. Y, claro, ahora eso dice mi tarjeta de presentación. 

 

-Pero esta suerte de sucesión se ha mostrado sutilmente con estas presentaciones Padre e Hijo que vienen haciendo con Aurelio, ¿no?

Sí, la idea es contar nuestra historia, una cosa muy liviana, muy como somos nosotros que a través del vino vamos relatando estos 30 años de historia, como nació el Alpha, como abrimos Kaikén.

 

-¿Y cómo volvió Aurelio hijo de estos cinco años en Argentina?

Es otro enólogo, otra persona. Llegó súper empoderado, entendiendo más el negocio porque allá fue gerente general también. Entonces tuvo un crecimiento notable como enólogo y además ganó una mirada más empresarial. Él siempre ha sido muy respetuoso.

 

-Para concluir, ¿los 30 años lo pillan dando un paso al costado a la nueva generación familiar o es una sucesión natural enológica?

Si la pregunta es si me voy a jubilar, la respuesta es ¡nunca! Estamos reacomodando el naipe y quiero darle toda la libertad del mundo a mi hijo ya que fue parte de la condición para que volviera a Chile.

 

-¿Y a la viña? Todos han querido imitar un modelo que a todas luces fue exitoso.

Tenemos un directorio entusiasta y nos siguen llegando ofertas de

todas partes del mundo.

 

-¿Y ustedes?

Las seguimos rechazando. De hecho, nosotros andamos mirando más que andar pensando en vender. Mira, Ana María, nosotros formamos esta viña con mucha pasión, sin siquiera imaginar que estaríamos entre los 4 o 5 exportadores de Chile, con uno de los mejores precios, con una reputación que no termina de sorprenderme. Y, eso, no se vende.

 

-¿Qué planes tienen para este año? Se habló mucho el año pasado de una plantación en Perú

Sí, pero ese tema se anduvo complicando por temas políticos de ese país. Lo que sí te puedo adelantar es que estamos buscando un valle para poner otra patita de Montes en Chile.

-¿Quieren desprenderse un poco de Colchagua?

No, incluso dentro de Colchagua que lo conocemos tan bien hay sub valles que son muy distintos y que nos parecen muy interesantes. No le hacemos el quite a Cachapoal que anda muy bien en carmenère.

 

-E irse más al sur, donde todos quieren ir En el sur hay una serie de elementos negativos que son indesmentibles.

Biobío tuvo su peak, ahora todos están con Itata pero la realidad es que tú haces unas pocas cajas de un cinsault rico, como el que tenemos nosotros en Outer Limits, y te sacas los mejores puntajes pero no vendes una caja ja ja. Esa es la realidad del sur, pragmáticamente hablando. Además que los calores más grandes se dan allá y comienza a llover muy temprano.  Chile tiene un compromiso con su precordillera que Argentina la ha atacado muy bien, el problema con esos productores es que sufren de heladas, pero cuando llegan a término son muy interesantes y tienen un estupendo sol, y las temperaturas son muy bajas.

 

-Pero concretamente, ¿qué están mirando?

Estamos mirando todo. Estuvimos a punto de comprar un campo en Paredones muy lindo, con un gran potencial, al final desistimos porque los fríos números hablan que el 75% de lo que vende Chile son tintos. Lugares de buenos tintos, que den los 100 puntos que Douglas soñó son difíciles.

 

-¿Eso es Maipo?

Puede ser. Me ido congraciando con Maipo. Nunca he sido muy fan, que pueda ser un buen complemento de mezcla de un gran porcentaje de Colchagua.

 

-¿Y los planes internacionales?

Queremos fortificar Chile y Argentina que son los focos, de hecho estamos viajando con el directorio porque probablemente compremos alguna tierra más en Argentina, en zona Premium, léase en Altamira, Gualtallary.

 

-¿Habrá un cambio de estilo en los vinos de Montes?

No, nuestros vinos son nuestro orgullo pero claramente con la llegada de junior estamos abiertos a hacer algunos ajustes acá, un cambio de tuerca por allá. He estado 30 años a cargo de una enología que ha sido exitosa, que es fantástica, y creo que la sangre nueva es importante. Pero yo siempre estoy arriba del hombro, poniendo el “slow down” ja ja. Que no se me desbanden.