Charles de Bournet Marnier Lapostolle "Un príncipe asumido"

13 de Febrero de 2018 -¿Qué hace que las séptima y sexta generaciones tomaran la decisión de desprenderse de Grand Marnier, aparte de 750 millones de dólares?
Bueno, Campari hace una oferta muy buena, se abre la puerta y muchos dijeron que sí. Y tomó el control del grupo. Apenas sucede esto, dicen que no les interesan los vinos. Querían quedarse solo con los licores. Y ahí, mi madre y yo dijimos sentémonos a conversar y eso demoró seis
meses. Fue un parto. Muy interesante. Es un aprendizaje, sin duda.
-Pero a ti, heredero, ¿te da pena haber perdido Grand Marnier?
Tengo un orgullo increíble de lo que han hecho mis antecesores. Son fuente constante de inspiraciones. Es fuerte vender tu nombre pero para nosotros fue “business are business”, y sí, dejamos Grand Marnier pero la gran pregunta es qué vamos a hacer de nuevo. Hay un montón de proyectos. El 95% de las empresas quebraron por manejarse exclusivamente desde la emoción. Me enorgullece que no nos haya pasado eso.
Y seguimos en el vino porque el vino tiene mucho más historia y emoción que una marca de espirituoso. Fue lindo ir a un bar y ver tu marca por todo el mundo pero me dolería más perder la viña. Esta tierra es muy noble. El sufrimiento, las heladas, la gente que está detrás de cada vino.
-¿Por qué deciden seguir con la viña y el pisco?
Porque sentimos que todavía no está al nivel que queremos. Grand Marnier ya se hizo. ¿Cuánto podía crecer? Aquí hay muchas cosas por hacer. El capítulo aquí no está terminado.
-¿La idea es seguir solo en Chile?
Bueno, hay otras cosas que están viendo mis padres. Respecto a Domaines Bournet Lapostolle hoy estamos 100% en Chile, mañana de repente no.
-¿Y eso significa otras viñas?
Sí, en cualquier parte del mundo. Creo que primero hay que consolidar en Chile los negocios que tenemos..
-¿Cuál sería la mejor forma de terminar este libro?, ¿ya lo visualizas?
Tengo varias ideas que me encantaría lograr y que nunca se han hecho en Chile. Una de mis grandes peleas es mirar por todos. La industria en
Chile está muy mal, tenemos un problema grave. Una de las cosas que más me preocupan en Chile es que no haya Denominaciones de Origen
acá. Es increíble.
-Quieres ser protagonista de cambios importantes
Es que veo este diamante en bruto y mucha gente me dice sí, hagámoslo pero después no, cuidado con eso. El punto es que no tengo historia de
familia aquí, no me llevo bien o mal. Me da igual. No puede ser que Chile exporte casi más granel que vino embotellado. Es una vergüenza.
-Cuando hablas de problemas graves, de cambios necesarios, ¿a qué te refieres?
A mi lo que me preocupa es que hoy es una oligarquía, donde no son capaces de ver la responsabilidad que tienen. Cuando yo les digo lo de la
Denominación de Origen de Colchagua dicen sí, pero les cambia altiro la cara cuando toda la uva debe venir del valle.
-¿Quieres decir que Chile lo manejan unos pocos mirándose el ombligo?
Creo que lo peor de Chile es que hay empresarios que entran a este rubro por hobby y que, al final, les da igual estar en rojo. Ellos no ayudan a la industria. Es una oligarquía que les da igual aquí lo que puede pasar, a pesar de los grandes discursos públicos. Lo que me molesta, insisto, es la falta de visión de los líderes del vino chileno para mirar a largo plazo.
-Cuando hablas de líderes, ¿eres crítico de cómo se ha manejado Wines of Chile?
Las organizaciones gremiales son importantes. Yo saqué a Lapostolle de WOC en 2014 por varios motivos. Yo no conozco Wines of France o WinesnUnited States pero sí veo Napa Valley, Burdeos Saint Emilion. Todo esto sigue alineado con el tema Denominación de Origen. Lo que tenemos que empezar a hacer es explicar las distintas cosas que tenemos dentro de cada DO. Creo que es más importante en estos momentos darle fuerza a Wines of Colchagua, Wines of Casablanca. Yo volveré el día en que no haya ningún empleado de viñas que estén al mando o
hagan una gerencia y directorio completamente independientes. Porque si tienes que elegir entre tú hijo y el de otro, ¿acaso no vas a elegir al tuyo? Hay demasiados conflictos de intereses.
-¿Te pesa ser el heredero? Se sabe que te llaman el príncipe…
Me llaman así varias personas. En la empresa porque soy hijo de mis padres, mis amigos por otras razones. Yo fui educado con la mentalidad:
ustedes tienen cero. Deben valerse por ustedes. ¿Qué pasaba si ellos quebraban? ¿Iba a quedarme ahí esperando porque nunca hice nada?
Yo no quería empezar a trabajar en la empresa, quería tener mi propia vida. Me piden ayuda, hago el pisco. No pidieron mis padres que yo fuera gerente general, fueron los directores externos. Hay muchos riesgos con el nepotismo. Fui evaluado como uno más y eso me dejó tranquilo.
-O sea un fuerte sentido de la responsabilidad
Me pongo demasiada exigencia. Según mis padres he sido siempre así. Y también tengo muy marcado eso de “nobleza obliga”. Las vida nos ha
dado tanto que tenemos que ser capaces de devolver. La responsabilidad de los que reciben como yo…eso da para una larga conversación en este hermoso país de Chile donde la clase alta se olvida que estar arriba tiene muchos beneficios pero también deberes.
-Celebraste los 100 puntos de Suckling
Yo creo que fue demasiado tarde y me dio mucha pena que fuera un extranjero. Yo a veces pruebo cosas que ustedes los críticos chilenos le dan súper buen puntaje y son raras e intomables.
-¿Pero para ti solo es válido el crítico que logra una relación comercial contigo?
No digo eso. Pero James Suckling, al yo participar en sus eventos, me asegura 2.000 potenciales compradores, no los típicos gallos que van a las ferias en Chile. No es demasiado temprano. Todo Bordeaux vive de los cinco Premier Grand Cru, nosotros necesitábamos encarecidamente de ese puntaje. Hay foco en Chile y hay que aprovecharlo.