Circular, en Valparaíso: un salto hacia atrás

Autor: Pilar Hurtado

17 de Marzo de 2023

CRÍTICA GASTRONÓMICA: 88 PUNTOS

Pasear otra vez por el puerto, sin mascarillas, es un placer. Y hacer un alto para almorzar, un gesto necesario. Mejor aún si es en plena zona patrimonial, en este caso frente al Palacio Baburizza. Este restaurante es una locación preciosa: un comedor semi circular de madera y vidrio que mira hacia la bahía. El techo lo adornan coloridos vitrales con motivos de arlequines y uno siente que dio un salto hacia un pasado esplendor.

Ese miércoles de enero al almuerzo, el local estaba casi lleno: una mesa de franceses, una familia de turistas, varios lugareños. Llegamos sin reserva y nos ubicaron adentro (hay terraza también). “La cocina es marina aquí”, advirtió la garzona mientras nos pasaba el QR, que muestra una carta breve: seis entradas, ocho fondos y cinco postres (la oferta va variando). Optamos por compartir las Almejas marineras ($10.500), servidas sobre su propio caldo con tomate y ajo, deliciosas. La continuidad vino con el Obento: una bandeja de madera con triángulos de arroz, sabrosas croquetas de pulpo, vegetales y tortilla de huevo, todo al estilo japonés. La tentación se representó con los pejerreyes fritos (cinco) con ensalada de porotos, chilena y de hojas verdes ($12.000). Un plato en el que -una pena- no se pudo disfrutar del pescado porque era un festival de espinas (en mi recuerdo, los pejerreyes fritos eran tan crocantes que las espinas ni se sentían). Así que diseccioné los bichos con cuchillo y tenedor para probarlos. La chica de la mesa del lado no tuvo esa paciencia y, luego del primer bocado, devolvió el plato. Acompañé con una copa de chardonnay Casas del Bosque.

De los postres, quise probar el flan de manjar de tarro, pero el local estaba tan lleno que las dos niñas que atendían no daban abasto. Tanto, que los cadáveres marinos permanecieron en la mesa más de lo aconsejable: nadie los retiraba. Finalmente, tuvimos que ir a la caja a pedir la cuenta y que allí incluyeran el café y el flan de manjar, que estaba rico y bien hecho. Lástima que -ese día, al menos-, el servicio lento y descuidado de los detalles y los pejerreyes espinudos echaron a perder un lugar al que me gustaría darle otra oportunidad por lo precioso que es.

De los vinos: la carta es breve, con vinos de Casablanca (Tinta Tinto y Emiliana), Elqui (Primavento), Colchagua (Casa Silva y Emiliana). Por copas, ofrecen Casas del Bosque. Se echa de menos más variedad de bodegas y cepas (básicamente hay sauvignon blanc, pinot noir, sauvignon gris, chardonnay, carmenère, mourvèdre y un blend de estas últimas). Vimos espumante en otras mesas, pero no aparece en carta.

CIRCULAR

Especialidad: cocina marina.
Carta de vinos: breve, poca variedad de etiquetas y cepas.
Sommelier: no tiene.
Accesorios asociados al vino: copas, decantadores.
Descorche: no tiene.
Ideal para: un almuerzo con vista al puerto en un comedor de otros tiempos.
Delivery: no tiene.
Área de reparto: no tiene.
Aplicaciones asociadas: no tiene.

Dirección: Paseo Yugoslavo 15, Cerro Alegre, Valparaíso.
Teléfono: +56 9 8133 7792.
Capacidad: 60 personas.
Consumo promedio: $30.000.
Formas de pago: efectivo, tarjetas.
Horarios: domingos a jueves de 11.00 a 13.00. Viernes y sábados de 13.30 a 17.30 y de 19.30 a 22.00 horas.

Web: no tiene.
Correo electrónico: [email protected]
Wi-fi: no tiene.
RRSS: Instagram: @circularvalpo
Disponibilidad de aire acondicionado: sí.
Disponibilidad de estacionamiento propio o valet parking: no tiene.
Acceso discapacitados: sí.

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