Comedor Central, el primer nuevo vecino de Plaza de Armas

El restaurante inauguró este martes 18 -y con estilo- los nuevos pasos turístico-gastronómicos del kilómetro 0 Santiago.

Autor: Carlos Reyes M.

19 de Diciembre de 2018

Junto al café del Banco Santander, su vecino inmediato, abrieron este martes recién pasado. Pero aquel espacio se dedica más a las juntas de trabajo, ofreciendo uno que otro bocado cocinado fuera, así que no puntúa como restaurante. Comedor Central sí, con todo lo que ello supone en la nueva era que inaugura en la Plaza de Armas de Santiago. La municipalidad decidió hace un tiempo darle otro destino al sector oriente del kilómetro 0 de la ciudad. Adiós tiendas de zapatos y lencería, bienvenidos restaurantes de cara a la calle, en los mismos edificios donde vivió el tío abuelo presidente del actual alcalde Felipe Alessandri (Jorge, que gobernó entre 1958 y 1964) y bajo el comedor popular del Sindicato de Folcloristas de Chile.

La propuesta está su etapa inicial. Lugares como Emporio La Rosa, Barra Chalaca, Da Noi y un par más se aprestan a abrir en los próximos días, apostando al flujo turístico de todo tipo, sumado a oficinistas y empleados varios, que circulan por miles en ese largo pasillo de una cuadra de extensión. Como sucede en tantas ciudades con áreas abiertas en su centro, se vienen pronto las terrazas a la calle, protegidas del viento y del sol. Bajo ese contexto llama la atención la apertura del primer local, que resultó ser el menos “franjeado” de todos. Es decir, el que no representa a ninguna cadena en específico, sino la sociedad entre Miguel Sánchez y el cocinero Cristián Correa, dueño a su vez de Mulato, uno de los comedores llamativos de Barrio Lastarria.

Algunas cuadras más al poniente de Mulato Comedor Central muestra ideas similares, repartidas en un local de dos pisos, destacando un largo mesón que da hacía una cocina a la vista, donde media docena de cocineros ya está soltando las manos, a la espera de comensales que por estos días entran de puro curiosos. La mayoría se queda. Tienen con qué tentar. Si bien la carta es un poco más cara que el promedio del sector -se acerca a la de Lastarria y Plaza de la Constitución- la forma y fondo de los platos lo amerita. La lista de opciones se acomoda a lo que quiere Correa: cocinar con sello personal, guiñando a lo criollo urbano pero sin dejar de mirar lo multicultural que se ha puesto la plaza durante estas últimas dos décadas.

Que una impecable Paletilla de cordero ($ 14.500) lleve un tacu tacu de poroto pallar, bien tostado a la peruana, no es casual. Tampoco que se vuelque hacia los pescados populares y aporte un grato punto de acidez y textura suave en el Jurel escabechado ($ 9.200), acompañado de charquicán, a falta de papas nativas. O que en sus mesas pasen bocados de pejerrey, muestre la nostalgia casera de los Fritos de coliflor con puré de albahaca ($ 6.900), o que a modo de entrante luzca un agridulce terso y de bordes crocantes, cortesía de un Strudel de prietas ($ 8.600) con chutney manzanas, donde destacan granos de pimienta entera, que saben a graciosos petardos especiados en la boca. En postres, el detalle de la Sandía con harina tostada ($ 2.800) sabe bien sobre todo ante paladares extranjeros; aunque podría ser una porción más generosa.

Son una veintena de platos de una cocina inspirada en el pasado sin apelar a la nostalgia ni a una entrega por completo al saber migrante. Sin remilgos folclóricos busca mostrar el poderío alimentario de la región central de Chile, esa que posee uno de los cinco climas mediterráneos del mundo y que, por lo mismo, ostenta una de las despensas más sabrosas posibles, sobre todo en temporada de verano. Ese es el juego de Comedor Central, restaurante de turismo que apuesta con fuerza a la reivindicación gastronómica del centro. 

Portal Bulnes 489, Plaza de Armas, Santiago Centro.
Tel. 232919417