El regreso de Ana María

Tras algunos meses alejada de su comedor del centro, Ana María Zúñiga retorna a su clásico restaurante criollo.

16 de Agosto de 2018

Esta historia tiene un poco de “Olguita Marina”, el popular personaje de una vieja teleserie noventera. Cada cierto tiempo, a ella le daban ahogos y partía de su casa con rumbo desconocido... hasta que volvía renovada. Un poco arrepentida pero con nuevos bríos, hasta volver a empezar. Bien asertivo el modelo, porque lleva un par de décadas de uso popular. Algo así le ocurrió a Ana María Zúñiga, que a fines del año pasado decidió probar suerte fuera de Santiago Centro. Se llevó el nombre y las ganas a Vitacura, en un amplio espacio del centro comercial Los Cobres. El tema es que, finalmente, las condiciones de la zona oriente no se dieron como esperaba. Lo mismo que en el Centro, donde los viejos comensales la echaban de menos.

Entonces decidió cortar por lo sano: volver a su lugar de origen, a recomponerse y darle un nuevo aire a su comedor de calle Club Hípico. Eso es lo que mostró hace unos días, en una presentación en la que ofreció parte de lo mejor que sabe hacer esta cocinera criolla: una selección de platos de mariscos, una parte de caldos y un final de carnes a la parrilla. De los primeros, una porción de Locos impecable, de colección por su tamaño; a eso le siguió una mezcla de carne de centolla chilota y palta ($ 14.000) con el jugo del crustáceo haciendo juego con la mayonesa.

Aparte de erizos al natural, el momento de las sopas tuvo un buen momento. Puede ser a través de un reponedor Ajiaco ($ 7.000), donde se nota el tostado del asado previo a la hechura de este caldo, coronada con un huevo cuajado lentamente en el cazo de greda. La ligereza, esta vez marina, apareció en un caldo de pescado, con la merluza austral como estandarte ($ 9.000). El mismo frescor de siempre.

La lista la cerraron un par de cortes de carne. Uno de cordero y el otro de entraña de vacuno. Trozos generosos y a punto, dando cuenta de la versatilidad de un espacio que no pierde su toque. Menos ahora que la dueña de casa retornó por su espacio.

Club Hípico 476, Santiago Centro. Tel. 226984064