Miramar de Quintay: bien les valdría renovarse (en la tradición)

Visitamos el reconocido comedor de la costa de la Región de Valparaíso

Autor: Carlos Reyes M.

03 de Octubre de 2018

Ese día, la mar estaba crispada. Así es imposible salir. Por eso los botes estaban reposando y se entendía la escasa pesca fresca disponible en Miramar de Quintay, comedor caletero por excelencia al sur de Valparaíso. Sí había salmón, reineta, merluza austral, todos “importados”. Llamó la atención porque los pescados del día son el fuerte del lugar. Su prestancia refuerza una cocina sencilla, que por honesta y sabrosa, asoma la nariz entre tantos lugares parecidos de la costa.

Sus modos de cocinar no defraudaron, en su mayoría. Pan amasado calentito, buen pebre criollo, la calidez casera de un arroz con trazas de pimentón. Pese a la mala mar, llegó un Congrio negro ($ 9.600) que lució por su delicada consistencia y por la corrección de una fritanga experta. Lo justo. Ese estándar se repitió en el trozo -en realidad dos- de Albacora con agregado ($ 9.990), un consistente filete marino, hasta jugoso.

Es decir, la mano está, pero su perfil baja si no hay buen producto. Pasó con su Ensalada chilena, acompañante del congrio, con el tomate y la cebolla bien cortada, de rojo intenso pero duros y sin alma. Cosas que la “gente pide” aunque no estén en temporada. Quizá decirle al cliente, de una buena vez, “usted no tiene la razón” ayudaría a mejorar. En otros platos deben replantearse sí o sí. Es difícil hacerlo con un emblema como son sus Machas parmesana ($ 9.990), servidas desconchadas en un cazo de greda. Funcionaba en tiempos en que -literalmente- se chuteaba ese marisco en la playa. Ahora, al borde de la extinción, meter tersas lenguitas -blandas y de buen tamaño, conste- a nadar en una mezcla de queso parmesano barato, resulta un crimen gastronómico. Los tiempos cambian y hay que estar a la par con ellos, aunque cueste.

Miramar es un sitio de espacios cómodos, sobre todo en su grata terraza, con mesas recias y sombreado justo. Por ahí colgaban chascones unos coirones mal pegados, desgastados. La analogía justa para un lugar de buena estructura, pero que debería revisar detalles y algunos conceptos, siempre dentro de su lógica tradicional.

De los vinos: es un tema. No hay más de un puñado de opciones, que podrían ser decenas pensando en la fertilidad del valle de Casablanca, sobre todo en blancos y tintos de clima frío. En todo caso, hay descorche.

Especialidad: pescados y mariscos.
Sommelier: no.
Accesorios asociados al vino: no.
Descorche: $ 4.500.
Ideal para: llevar a un extranjero o almorzar en familia y niños.
Dirección: Caleta Quintay s/n, Quintay, Casablanca.
Teléfono: 322362046.
Capacidad: 100 personas.
Consumo promedio: $ 15.000 p/p
Formas de pago: todas.
Horario: lunes a viernes, continuado de 12.00 a 18.00 horas. Sábados y domingos cierra más tarde.