OPORTO, EN LAS CONDES "En busca del oficio perdido"

03 de Julio de 2017

Primera escena: 2013 y Giancarlo Mazzare l l i abandona Puerto Fuy por negarse a ampliar la centena de cubiertos del lugar. La segunda toma transcurre en 2017 y con el mismo protagonista, esta vez asumiendo los 200 puestos de restaurante Oporto, hoy reperfilado como steak house. Un regreso paradojal en forma y fondo –Fuy era de estilo marino- y con un par de desafíos a cuestas: demostrar su vigencia en la primera división de la liga criolla culinaria y, por otro lado, afinar la puntería gourmet en un lugar sediento de gloria.

Lo primero ocurre a ratos. Hubo buen sabor en su Textura de locos ($12.900), y se vio talento en eso de combinar el molusco con el tono cítrico dulce -una parte de ese plato-, lo que se borroneó al sumar “mayonesa frita”: más bien un apanado gomoso y poco comprensible. Se pone juguetón en los Vegetales baby grillados ($ 3.900), pero podrían avisar que van ensartados en varitas verticales y por eso llegaron más fríos que tibios. O que las Papas chilotas con romero ($ 3.900) son cocidas, nada más, y que salteadas de verdad tendrían mayor gracia al paladar. Al final los Churros & crème brûlée ($ 4.500) cumplieron, aunque el helado que lo acompañaba más bien era una piedra. De la carne, el fuerte del  ugar, no hubo reproches: un Asado de tira Angus ($ 13.900) sabroso en su naturaleza resistente y un Flat iron de Wagyú ($ 16.900) que fue pura suavidad infiltrada. Pero tener cortes sabrosos en un restaurante declarado carnívoro es el “desde”. Lo que rodea a la carne marca la verdadera diferencia. Sobre lo segundo bien les valdría concentrarse: el servicio anduvo errático –entre otras cosas dudó en ampliar la mesa para estar más
cómodos-, y a su ambiente (grato para su público por lo ondero-adulto-joven) le sobran mesas; como la que está en su encarpado, al fondo a la izquierda, pegada al depósito de platos sucios y a la barra y sus intimidades. En un lugar con pretensiones esas cosas se notan.

De los vinos: faltaron la mitad de las opciones tintas por copa -¿qué costaba abrir una botella?- y se optó por Arboleda ($ 5.500 cada una) que cumplió en el maridaje. La lista de etiquetas es acotada y podría ofrecer mejores y más  diversos ejemplares, de esos que suelen encontrarse en la misma calle.


Especialidad: carnes.
Sommelier: no.
Accesorios asociados al vino: copas de cristal,
decantadores.
Descorche: $ 8.000
Ideal para: juntas entre amigos, eventos.
Dirección: Isidora Goyenechea 3477, Las Condes.
Teléfono: 223786411
Capacidad: 200 personas.
Consumo promedio: $ 35.000 p/p.
Formas de pago: todo medio de pago.
Horario: lunes a viernes de 12.30 en adelante.