Una día por Las Majadas de Pirque

Esta temporada el "centro de conversaciones" abrió su oferta al turismo y a la gastronomía, bajo el singular ambiente de Maipo Alto

12 de Junio de 2018

Carlos Reyes M.

Se abrieron. En un comienzo los afanes de Las Majadas se orientaron al turismo corporativo, de convergencia empresarial. Por algo le dicen “Centro de Conversaciones” y no de convenciones. Todo en pro de mejorar el entorno a través de diálogos productivos. Donde por ejemplo, el dueño de LinkedIn pueda charlar en una misma con algún consultor senior de BHP Billiton, mientras la ejecutiva de una multinacional farmacéutica escucha tomando huevos pochados -de naranjo eléctrico- sobre una rodaja de pan sin gluten. De alguna, forma perfilar el lado humano de los negocios en un buen ambiente. Para compartir, para influenciarse.

Las Majadas de Pirque posee esa materia prima, desde inicios del siglo XX. El palacio y el parque fueron construidos en 1905 por los hijos de Francisco Subercaseaux, mientras hacía uno de sus tantos viajes al exterior. En tiempos de la Belle Epoque, a la chilena, no era un mal regalo construirle un chateau, en la zona Pirque que fuera entera de su padre, Ramón, antiguo magnate minero. La propiedad se mantuvo en la familia hasta 1928 y en adelante los siguientes dueños intentaron mantenerla, pero las estrecheces y los años la convirtieron casi en una ruina. La decadencia terminó con la llegada de otro personaje, empoderado desde la nueva economía “punto com”. Wenceslao Casares, fundador de un sitio llamado Patagon, a estas alturas tan legendario como esa vieja familia. La quiso hacer su casa sin embargo sus afanes estaban -y están- en California y no a los pies de Los Andes.

Así que junto a Pablo Bosch y otros socios después, delinearon el rumbo de la propiedad hacia el hospedaje empresarial de alta gama.

La casona está completamente reformada. Blblioteca, salas de directorio, espacios multimedia, cafetería y un bar en el subterráneo. Solo por fuera mantiene el brillo franco renacentista de su arquitectura, sin contar con un jardín como pocos disponible en la Zona Central de Chile. El resto es presente, donde el turismo corporativo se complementó durante esta temporada con el tradicional. Para eso cuentan con un hotel impecable, moderno; 50 habitaciones que elevan el nivel de toda la zona. Pensado para el trabajo, pero por qué no, también para disfrute como tal.

Lo primero en ese sentido tiene que ver con la gastronomía. Su restaurante forma parte aquella nueva disposición y posee dos almas: una más sencilla y de perfil diurno, donde la idea es compartir una serie de fuentes, llamadas Majadas ($ 29.800 para dos personas y $ 44.700 para tres) como una manera -quizá desesperada- de combatir el individualismo ejecutivo. Aparte de las ensaladas, hay trozos de carnes, pescados, una lista de guarniciones que deben ir y venir por mesas comunitarias, como antídotos contra los ensimismados. Ahí la sencillez de la pesca del día, sazonada apenas con aceite y zeste de limón, las carnes mechadas entre otras opciones, predominan.

La noche cambia. El equipo dirigido por Marcelo Saldaña, es asesorado por Pilar Rodríguez, quien figuró toda esta temporada en ese cargo. Ahí aparecen platos más elaborados, fluctuantes de acuerdo con los momentos del año. Bonitos montajes, porciones justas, productos de calidad como sus carnes maduradas ($ 16.900), selecciones de platos veganos, o una lista de opciones concentradas en menús de dos tiempos ($ 20.900 sin vino y $ 24.400 con una copa) hasta cuatro ($ 32.600 sin vino y $ 42.600 con cuatro copas); pueden ser pechugas de pato confitadas, ñoquis con un aire de chuchoca dentro, mariscos a modo de entrada.

En Las Majadas el vino de la zona campea. Ejemplares refinados y no necesariamente de las viñas que le han dado historia al valle. Una mezcla entre experiencia y aires renovados. Una buena analogía desde su selección de etiquetas, respecto de lo que está ocurriendo en este complejo, que marca pautas respecto del turismo de alta gama bien cerca de la cordillera.

Reserva para el restaurante: Tel. 223304940 y [email protected]

Más informaciones en www.lasmajadas.cl