William Fèvre CHACAI 2012 Valle del Maipo

05 de Julio de 2017

En pleno piedemonte de Los Andes, en la llamada Quebrada del Chacai, en San Juan de Pirque, a unos 840 metros de altura, tiene su origen el cabernet sauvignon que es la columna vertebral de este Chacai, el tinto icónico de Viña William Fèvre. Una viña con vocación de montaña, que se equilibra en dos ejes, su campo San Luis en Pirque, donde está su bodega, y San Juan, que se empina hacia la altura encajonada de la montaña, y que bordea con su sinuosa figura al río Maipo. Un paisaje que no solo entrega su impronta visual, sino que marca con sus particularidades climáticas y de suelo, la fruta de un cabernet sauvignon especial, de sutiles llamados frutales y de taninos que combinan esas variables. Precisamente esa montaña, a esa altura, juega como un microclima extremo, pero que inusualmente permite una maduración larga y relajada del cabernet sauvignon de altura. Un 18% de cabernet franc completa una combinación que su enólogo Cristián Aliaga justifica como un aporte de alegría, de fruta diferente, de colores diversos

El Terroir

El cabernet sauvignon de San Luis está plantado “en un abanico coluvial, pegado al río Maipo, a unos 50 metros, en un suelo poco profundo, en ocho hectáreas”, dice Aliaga, quien agrega que “aunque no se crea, es un clima moderado en el sentido que no hiela en ese sector, lo que sí ocurre en Pirque. Además las máximas no son muy altas, es un sector más encajonado y por tanto la sombra juega un papel importante”. Mientras el cabernet franc de San Luis “es más estructurado, con más volumen y tanino anguloso, el cabernet sauvignon de San Juan tiene taninos más suaves y es de cosecha más fácil, con una madurez más relajada”, explica el enólogo, quien agrega que el cabernet franc se justifica “para darle un poco más de estructura al vino. Aporta además toques florales, algo de violeta”.

EL VINO

Enológicamente es un vino de baja intervención “porque la verdad es que aquí no busco hacer cosas que naturalmente ya están, como la concentración. Es un vino muy fácil de manejar porque no hay que corregir casi nada. Solo cuidar al principio que no se oxide”, agrega el enólogo. En cuanto al uso de la barrica el cabernet sauvignon está unos 15 meses en madera y el cabernet franc unos 18. “Pienso que es un vino jovial, con fruta, que se arranca del concepto bordelés. Es intenso pero no pesado, y está listo para tomar”, concluye Aliaga..

8 hectáreas de cabernet sauvignon se ubican en las alturas del fundo San Juan.

6.000 a 7500 botellas, dependiendo del año, se elaboran de este vino.